«Lo que Dios ha limpiado, no lo llames tú impuro» Hechos 10:11-15

 

¡En la sangre está la vida!

Foto, transfusión sanguínea

Mateo 26:27-28 Después tomó la copa, dio gracias, y se la ofreció diciéndoles: —Beban de ella todos ustedes. Esta es mi sangre del pacto, que es derramada por muchos para el perdón de pecados.

En esta publicación, la reflexión no será sobre la sangre salvadora y santa de nuestro Señor Jesucristo. Más bien, abordaremos el tema de la sangre como líquido y tejido o tejido líquido; utilizado para salvar vidas.

La deliberación en esta publicación será, respecto a la pérdida de sangre en el ser humano (hemorragia). Y así mismo, en diferentes circunstancias patológicas, que afectarían de manera grave la salud biológica de animales vivos, de sangre caliente. Estos casos podrían ser por emergencia o enfermedad crónica, por causas indirectas, o directas de la sangre.

La cantidad (volumen) indispensable para la correcta función corporal varía entre 4.5 y 7,0 litros. Es de urgencia, cuando el volumen de sangre está debajo de 4.0 litros, estos casos ameritan transfusión. Es altamente probable que, de no hacerlo, la vida se pierda.

¿Y cómo determinamos el volumen por abajo de estos valores? El marcador es la hemoglobina. Los rangos normales de hemoglobina son: hombres: 13,2 a 16,6 gramos por decilitro; mujeres: 11,6 a 15 gramos por decilitro.

Los valores reportados por laboratorio de la hemoglobina (Hgb o Hb), arrojarán datos fidedignos en caso de pérdida del volumen sanguíneo o por enfermedades de causa directa o indirecta de la sangre. ¿Cuánto? Si la hemoglobina es inferior a 7-8 g/dl (gramos por decilitros), es imperativo trasfundir sangre.

Aparte de la pérdida del volumen de sangre por hemorragia, también hay enfermedades que afectan a otros componentes del crúor, y que merecen trasfusiones, sea un componente específico o sangre total, es decir, todos sus ingredientes (glóbulos rojos, glóbulos blancos, plaquetas, plasma). P. ej., anemia por déficit alimenticio, se transfunde glóbulos rojos; es decir, no es vital el total de sus componentes (en algunos casos).

No obstante, en materia de hemorragia, si es necesaria la sangre total y de modo urgente, ¡es una emergencia! De no hacerlo, el prójimo (paciente) corre peligro; la muerte podría ser inmediata.

Reflexionaremos sobre las transfusiones de sangre; al tenor de las Sagradas Escritura.

Levítico 17:11 RVA

Porque la vida de la carne en la sangre está: y yo os la he dado para expiar vuestras personas sobre el altar: por lo cual la misma sangre expiará la persona.

En este revelador versículo, Yahweh Dios, por intermedio de Moisés, nos dice: (…) la vida de la carne en la sangres está (…). También tenemos otro verso, increíblemente revelador: Daniel 12:4 (…), —y la ciencia irá en aumento—. Así pues, Dios empieza a revelar al hombre, las diferentes formas de hacer valer la sangre, o de no utilizarla. Yahweh, por medio del profeta Daniel, avisa que la ciencia irá en continuo progreso, gracias a la sabiduría humana, dada por Él. Sí, gracias a Yahweh, la sabiduría de la ciencia, está al servicio de las criaturas de Dios, por lo tanto, es deber moral, ético, científico y teológico, dar buen uso a la vida, es decir, a la sangre.

Es un desacierto mayúsculo, deducir, que la prohibición de no comer sangre (Deuteronomio 12:23), es igual a no transfundir sangre. Pero esta deducción, inferencia o exegesis es errada. Por consiguiente, en caso de peligro de muerte, la ciencia utiliza la sangre debidamente tratada, para salvar vidas.

En las Sagradas Escrituras, no hay referencia sobre trasfusiones de sangre. Sí, es cierto, que hace referencia a no comer sangre, (Génesis 9:3-4), pero este punto, muy particular, es total y absolutamente diferente a las transfusiones de sangre. Es un ejercicio teológico equivocado. Erróneo, también el médico.  

Debemos partir de que, Dios revela, — la vida está en la sangre—, no solo en el verso anterior, sino también en otros, y de modo terminante; por lo tanto, es indiscutible que, en caso de peligro de muerte de una persona o animal de sangre caliente, por falta de la vida (del tejido líquido, la sangre), sea por accidente o enfermedad, se debe utilizar el crúor. De hacerlo, científicamente, la vida de Sus criaturas estará a salvo; mucho más admitido sería su uso con relación a Sus hijos adoptivos, los creyentes. Sin embargo, hay circunstancias donde un creyente muere, pese a haber recibido sangre; esa realidad es voluntad de Dios.

No comer sangre

Génesis 9:3-4

Todo lo que se mueve y tiene vida, al igual que las verduras, les servirá de alimento. Yo les doy todo esto. Pero no deberán comer carne con sangre; la sangre es vida.

Levítico 17:14 RVA

Porque el alma de toda carne, su vida, está en su sangre: por tanto, he dicho a los hijos de Israel: No comeréis la sangre de ninguna carne, porque la vida de toda carne es su sangre; cualquiera que la comiere será cortado.

Deuteronomio 12:23

Solo cuídate de no comer la sangre, porque la sangre es la vida, y no comerás la vida con la carne.

En los 3 versículos anteriores, Yahweh, hace referencia a no comer carne con sangre, lo prohíbe; sin embargo, lo hace de modo instructivo, para educar a Su pueblo ignorante, duro de cerviz. No era un mandamiento escrito en piedra, como son los 10 mandamientos; estos preceptos, si son indelebles, no negociables, fueron dados y escritos para la eternidad. Sin embargo, el no comer sangre, es una orden Divina diferente. Y tanto lo es que, cinco referencias bíblicas, anulan esta recomendación temporal, como podemos leer en los versículos abajo trascritos:

Hechos 10:11-15

11 Vio el cielo abierto y un objeto semejante a un gran lienzo que descendía, bajado a la tierra por las cuatro puntas. 12 Había en él toda clase de cuadrúpedos y reptiles de la tierra, y aves del cielo. 13 Y oyó una voz: «Levántate, Pedro, mata y come». 14 Pero Pedro dijo: «De ninguna manera, Señor, porque yo jamás he comido nada impuro o inmundo». 15 De nuevo, por segunda vez, llegó a él una voz: «Lo que Dios ha limpiado, no lo llames tú impuro».

Y refrendado por el Nuevo Pacto o Nueva Alianza, celebrado por nuestro Salvador, el Señor Jesucristo:

Lucas 22:20 De igual manera, después de haber cenado tomó la copa y les dijo: «Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por ustedes va a ser derramada.

Mateo 26:28 porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que es derramada por muchos para el perdón de los pecados.

Marcos 14:24 Y les dijo: Esto es mi sangre del nuevo pacto, que es derramada…

Hebreos 9:15 Y por eso Él es el mediador de un nuevo pacto, a fin de que habiendo tenido lugar una muerte para la redención de las transgresiones bajo el primer pacto, los que han sido llamados reciban la promesa de la herencia eterna.

Por lo cual, la afirmación en: Hechos 10:15 De nuevo, por segunda vez, llegó a él una voz: «Lo que Dios ha limpiado, no lo llames tú impuro». Esta aserción es concluyente, si se puede comer.

El consentimiento de Dios es enfático y definitivo; Yahweh sella, de manera irrefutable, que no existen alimentos impuros. Aplica, a partir del Nuevo Pacto, el poder ingerir comestibles que son necesarios para mantener nuestro cuerpo saludable; ya no existe restricción alguna de Yahweh. Dios cuida nuestra salud, lo podemos leer, en el Antiguo Testamento, como en el Nuevo Testamento.

Sobre la salud.

1 Corintios 6:19-20 ¿Acaso no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo, quien está en ustedes y al que han recibido de parte de Dios? Ustedes no son sus propios dueños; fueron comprados por un precio. Por tanto, honren con su cuerpo a Dios.

Hechos 27:34 Por eso os aconsejo que toméis alimento, porque esto es necesario para vuestra supervivencia; pues ni un solo cabello de la cabeza de ninguno de vosotros perecerá.

Éxodo 23:25 Daréis culto a Yahvé, vuestro Dios, y él bendecirá tu pan y tu agua. Y yo apartaré de ti las enfermedades.

Proverbios 4:23 Por encima de todo, vigila tu corazón, porque de él brota la vida.

Proverbios 4:20-22 Hijo mío, presta atención a mis palabras, inclina tu oído a mis razones; que no se aparten de tus ojos, guárdalas en medio de tu corazón. Porque son vida para los que las hallan, y salud para todo su cuerpo.

Deuteronomio 23:13 y tendrás entre tus herramientas una pala, y cuando te sientes allá fuera, cavarás con ella, y te darás vuelta para cubrir tu excremento.

Agregar palabras sería redundante. ¡Dios es grande! Desde siempre ha cuidado de nosotros Sus hijos adoptivos y lo seguirá haciendo.

CONCLUSIÓN

¡En la sangre está la vida…! Lo afirma Yahweh Dios. Por lo cual, si una persona está en peligro de muerte (hemorragias o por otras patologías), lo más teológico, ético, moral y científico, es transfundir sangre.

Isaías 40:12-14. B. TLA

Nadie es más grande que Dios

12 Isaías dijo:

«Dios puede medir el océano
con la palma de su mano.
Puede calcular con los dedos
toda la extensión del cielo.
Dios es capaz de recoger
todo el polvo de la tierra,
y de pesar en una balanza
los cerros y las montañas.

13-14  »A Dios nadie le enseña nada;
nadie le da consejos
ni lecciones de ciencia y sabiduría.



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