Uso práctico de la biblia, parte tres. III

 Uso práctico de la Biblia, parte tres. III

Jesús frente a la ciudad de Jerusalén

El uso práctico de la Biblia no solo nos ayuda a profundizar en nuestro conocimiento de Dios en la Trinidad, sino que también fortalece nuestra espiritualidad. A medida que comprendemos mejor a Dios, a Su Hijo Jesús y al Espíritu Santo, nuestro cuerpo, mente y alma se benefician, permaneciendo sanos en todos los aspectos. Sin embargo, es importante aclarar que, si no seguimos con fe las enseñanzas y verdades reveladas por Dios en la Biblia a diario y en cada momento, el enemigo estará al acecho. No avanzar en nuestro comportamiento cristiano solo nos perjudica. Las pequeñas acciones y decisiones en cada segundo serán constantes desafíos; pero si perseveramos, podremos vencer el mal. Así, frenamos nuestras debilidades —que todos conocemos muy bien— y cada batalla que enfrentamos será una fortaleza, como una armadura que nos protegerá en la lucha espiritual. Por tal contundente razón, ¡es momento de dedicar tiempo al estudio de la Palabra de Dios revelada en la Biblia!

Israel

Cuando llegamos a un centro educativo, lo primero por hacer es orientarnos para que nuestro trabajo sea más llevadero; igual sucede en el lugar donde laboramos, o en el cual vamos a descansar por vacaciones, o a una ciudad nueva o a un reparto donde nos hayamos mudado. Para un excelente desplazamiento es necesario: La orientación. Algo similar sucede al estudiar la Biblia. Las dos anteriores publicaciones sirvieron para orientarnos en el manejo de la Biblia. Ahora lo haremos con los lugares geográficos narrados en ella. Por ejemplo, todos hemos escuchado de la ciudad de Jerusalén o Nazaret. ¿Dónde se encuentran? En la Biblia se nos relata un compendio de ciudades, estados, elevaciones, valles, ríos, montes, etc. Por tales razones es importante que conozcamos un poco, superficialmente al inicio, la geografía bíblica. Después, y conforme avancen en los estudios, irán conociendo con detalles cada uno de los lugares donde sucedieron los hechos que sirven de mensaje Divino En esta publicación daremos solamente un “vistazo” al asentamiento de Israel, el pueblo escogido de Dios. Dicho esto, entramos en materia. A continuación, verán un mapa. En el cual los puntos cardinales están a la izquierda sobre el mar Mediterráneo, así podrán orientarse con facilidad. Hagamos un ejercicio. Vamos a ubicar la ciudad donde nació el Señor Jesucristo. ¿Cuál es la ciudad? ¡Belén!, ¿quién lo sabe? ¡Todos! Gracias a Dios.

    

Mapa de Israel en los tiempos de Jesús. Biblewherewhere. Hagan “clic” si desean ver más mapas.

Belén, ciudad escogida por Dios para que nazca Su Hijo Jesús, dentro de Su Plan ―estratégico― de Salvación. Señalemos tres puntos de referencia en el mapa que se ven en gran tamaño; el primero a la izquierda del mapa, obviamente, el mar Mediterráneo. La segunda (arriba), una “mancha blanca” en forma de arpa antigua: es el Mar de Galilea, muy, pero muy relatado en la Biblia. En el recuadro de abajo verán varios nombres que identifican a este mar; en realidad es un lago; está alimentado por el río Jordán; este río viene desde el norte, desde Siria.  

El mar de Galilea (zona geográfica, toponimia), también llamado lago de Tiberíades (por el emperador romano Tiberio), lago de Genesaret (Jardín de riquezas) y lago de Kineret, debido a su forma de arpa primitiva o lira (en hebreoכִּנֶּרֶת, Kinéret‎, del hebreo «kinor» [kinnor]). Referencia bibliográfica [Wikipedia]

Si nos dirigimos hacia abajo desde la punta del arpa (mar de Galilea), llevaremos la dirección del río Jordán, el cual va disminuyendo su caudal hasta llegar al Mar Muerto, que es la segunda “mancha blanca” y más grande que la primera. Si miran (poquito) hacia la izquierda del mar Muerto y un poquitín abajo, verán la ciudad de Belén, a la cual hemos puesto un corazoncito de color rojo. Entonces Belén está al suroeste del Mar de Galilea y frente al Mar Muerto. Vieron, ¡fácil! En resumen, estas tres referencias les servirán, al inicio, para orientarse en el mapa.   1. el Mar de Galilea (lago), 2. Mar Muerto (lago) y 3. el mar Mediterráneo (este sí es mar).

Las siguientes recomendaciones son para todos, no solo para los principiantes. Van dirigidas al global de la humanidad: Debemos leer la Biblia, estudiarla, meditar o reflexionar sobre su contenido; y lo más importante, poner en práctica lo que hayamos entendido del mensaje de Dios para cada uno de los pecadores, o sea, nosotros. No olviden las instrucciones uno y dos, publicadas en días anteriores. Es la base para un estudio tranquilo, relajado y con mucha aceptación a lo leído, y sobre todo sin complicaciones.


Ahora, con la Biblia en mano, ¿por dónde iniciamos lectura, estudio, reflexión?, y en especial, poner en práctica lo aprendido.

Se puede comenzar por el inicio, es decir, por el Génesis; pero cuando uno empieza a leer la Biblia, es muy difícil comprenderla. De ahí que será mejor iniciar por el Evangelio de Marcos, que es el segundo libro del Nuevo Testamento y el segundo de los evangelios. ¿Por qué? Porque fue y es escrito para los gentiles, es decir, para nosotros los no judíos; al no ser judío (en aquella época), no se tenía el conocimiento previo de los escritos sagrados; entonces el lector del evangelio de Marcos lo iba a entender sin dificultad. Marcos fue ayudante de Pedro (como traductor) y de Pablo como predicador. Él disponía de mucho conocimiento sobre lo acontecido y fue muy cercano a lo que vivió Jesús; los expertos creen que el joven que salió corriendo cuando capturaron a Jesús fue él (Marcos 14:50-52), porque vivía cerca. Entonces Marcos estuvo presente en la captura de Jesucristo. Y también es el evangelio más corto en extensión; solo tiene 16 capítulos. Fue escrito, según los bibliólogos, alrededor de los años 60 u 80 A.C. Por todas estas razones, es una buena decisión iniciar por este evangelio. Marcos, y todos los evangelios nos llevan a transitar toda la Biblia, conforme leamos. 

Recomendaciones generales:

1.- Estudio literal: Lea como si fuera un libro humano normal; la Biblia es anormal porque es inspirada por Dios. Lean para entender lo que está escrito en la letra, oración, o párrafo, no traten de “encontrar” el mensaje. A esta manera de leer se la conoce como estudio literal. Ejemplo:

Evangelio de Marcos, capítulo 1 versículo 1 (Marcos 1 ―este uno es el capítulo―; y luego viene :1 ―este uno es versículo―. Quedaría: Marcos 1:1) 1 PRINCIPIO del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. Este versículo es copiado de la Biblia Reina-Valera 1960.

Lo que nos dice expresamente, textualmente y literalmente es lo que está escrito, no hay dónde perderse (PRINCIPIO del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios). Si eres creyente, claro está, lo aceptarás tal cual. Si es el caso contrario, ahí vienen las preguntas. Este tipo de lectura y estudio literal lo utilizan los ateos o agnósticos para encontrar “fallas” en la Biblia. P. ej., ¡demuéstrame que Jesús es hijo de dios!, todo en minúsculas.

2.- Estudio simbólico o alegórico. El mensaje que Dios da tanto a la iglesia como al lector en particular. En este caso, es la iglesia la que debe predicar que Jesús es el Hijo de Dios y lo debe hacer con lecturas de otros libros de la Biblia. Y en el caso de los católicos, además de la Biblia, asimismo utilizan los escritos de los primeros padres de la Iglesia y el magisterio de la actual. Para nosotros los creyentes, claramente Marcos nos dice: Jesús es Hijo de Dios. Es una gran esperanza porque Él estuvo en la tierra, murió por nuestros pecados y resucitó; al ser Hijo de Dios, también era Dios y, al nacer de una persona, la Virgen María, también era humano.

3.- Estudio o lectura moral. El mensaje de comportamiento ético que debemos practicar en el diario vivir; ¿cuál sería el mensaje, si somos creados por Dios, y Jesucristo es Su Hijo, y también pasamos a ser criaturas porque tenemos un valor muy grande para Él? Por tal razón, nuestro comportamiento debe ser acorde con las enseñanzas de Jesús el Cristo.

4.- Lectura y estudio escatológico. Se refiere al mensaje que Jesús nos dejó muy claro. Él nació como humano, murió por nosotros, resucitó para demostrar que era Dios, y es ahí donde recalcó Su promesa de que, si obedecemos los mandamientos y cumplimos Sus enseñanzas, Él nos resucitará y nos llevará al Reino Celestial, junto al Padre Yahweh.

*** Y así debemos continuar la lectura, el estudio, la reflexión y sobre todo poner en práctica las enseñanzas bíblicas.

TIP: Si quisieran (sería óptimo), pueden escribir en el buscador (Edge, Google, etc.) de su preferencia, y si desean aumentar o entender mejor un pasaje bíblico, lo siguiente: 

Comentario bíblico de Marcos 1:1 /// En caso de los católicos: Comentario bíblico católico de Marcos 1:1. En referencia al ejemplo que pusimos. Pero puede ser cualquier pasaje bíblico. En el momento en que se abran las páginas que buscabas, tendrás frente a ti la información que necesitas y según la iglesia a la que asistes; así de fácil.

 











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